jueves, 11 de febrero de 2010

Tabú

El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:

-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto que mueras en cuanto pronuncies la palabra zangolotino.

-¿Zangolotino? -pregunta Fabián azorado.

Y muere.

Enrique Anderson Imbert

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